un año más, un año menos

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Acaba otro año, acaba 2024. 

Siempre empezamos los años pensando que este sí que sí, será el mejor año que hayamos vivido, en este año sí que sí voy a cumplir todos mis sueños, voy a entrenar mejor que nunca, voy a comer de forma perfecta, voy a tratar a mis seres queridos como siempre me hubiese gustado…

O también los típicos este año viajaré más que nunca, haré yoga, descansaré y me guardaré ratitos para mí, me haré “master chef” y dedicaré más tiempo a mi pareja y familia. 

Nada más lejos de la realidad que llega nos aprisiona.

Que llega y nos desborda, en una vida que muchas veces no sabemos vivir y nos abruma o nos “da pereza”. 


Y es que creo que muchas veces, se nos viene todo encima. 

Creo que hay gente que no se da cuenta de que esto se acaba.

De que realmente, el día menos pensado, va a venir el “hombre del mazo”, ese del que tanto se habla en las competiciones pero que puede aparecer con una enfermedad física o mental, y nos llevará como una avalancha hacia el otro lado. 

Por mi parte ha sido un año asqueroso, en el que he sufrido y sigo sufriendo más de lo normal. 

Con mucho tiempo lesionada, con muchos sueños rotos y un malestar psicológico muy profundo. 

Viendo cómo se va yendo mi perra (bueno habrá gente que diga “si sólo es un puto perro”, pero NO, para mí es mi hija, y NO siento menos dolor porque no sea un humano porque me ha dado más que la mayoría de estos, y porque he compartido y comparte conmigo mi día a día). 

NO quiero mandar un mensaje triste en este fin de año. Porque estos momentos duros también me han hecho ver lo que es realmente importante, y aunque aún quede mucho por lo que luchar y trabajar, creo que siempre debemos intentar tener un plan en nuestra mente, pero siempre saber adaptarnos a las circunstancias y a las nuevas normalidades que puedan surgir. 

Siempre vas a tener piedras en el camino, siempre vas a tener montañas muy altas que escalar y no siempre vas a poder con ellas. Pero al menos, haberlo intentando y haber disfrutado de ese intento te hará vivir con entusiasmo. 

Tenemos las riendas de nuestras vidas, y aunque muchas veces podemos sentirnos a la deriva, somos los decisores últimos de esta. 

Cuando nos dejamos llevar por los demás, por las redes, por lo que otros quieren o por el qué dirán o qué querrán, el mundo se lleva una gran parte de nosotros. 

En este año he aprendido que la verdad vale más que cualquier excusa, que debemos ser sinceros con los demás y con nosotros mismos buscando siempre en lo profundo del corazón lo que queremos.

Que por mucho que haya mucha gente alrededo,r realmente hay muy poca gente en la que confiar. 

Que poca gente (o nadie) va a estar ahí cuando te caigas.

Y menos aún será, la que verdaderamente te va a ayudar y apoyar en esos momentos en los que necesites un bastón muy grande donde sujetarte. 

Que a veces es bueno pedir ayuda y si no te la quieren dar, no es problema tuyo. 

Que los enfados no sirven para nada, el estrés y el agobio tampoco. Y que en momentos malos de ansiedad que todos tenemos hasta por el más tonto problema, debemos relajarnos y mirar hacia delante, nada es tan bueno ni nada es tan malo. 

Así que para aquellos que disfrutéis de estas fechas, espero que lo podáis hacer con aquellas personas que realmente valgan la pena, y que si no os apetece reuniros con gente, no lo hagáis. No nos quedan muchas navidades en este planeta para tener que aguantar “mierda” jajaja. 

Pero, celebremos las fiestas ¿no?

A los que nos dan igual estas fechas porque son como cada día del año, sigamos disfrutando de lo que tenemos, de aquellas pequeñas cosas que nos rodean y de las que no nos damos cuenta pero que están ahí. 

Parece muy Mr Wonderful y de frases de tazas (cosas que odio porque hay que ser realista y no pensar que todo va a ir bien así sólo y porque sí sin hacer nada…

Porque no soy una persona que crea en la suerte si no en el trabajo continuo).

Pero sí que creo en que se puede hacer la vida más fácil de las personas que tenemos a nuestro alrededor, que sepamos realmente lo que queremos y con quien lo queremos, y que cada día es un regalo y debemos hacer aquello que nos gusta a cada momento y luchar por aquello por lo que soñamos (y ser conscientes de qué es aquello que soñamos nosotros y no los demás). 

Felices fiestas, feliz Navidad o lo que celebréis y feliz año nuevo.

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