Puede que sea algo normal ya que se ha subestimado el competir en ultras de montaña y parece que no se tiene miedo a la distancia.
Pero lo que hoy parece que no es nada, y es un recorrido baladí, para mí, que nací en una llanura, a la que le daba miedo bajar, la que empezó compitiendo en verticales…al fin he terminado compitiendo en una de las carreras más prestigiosas del panorama nacional e internacional de trail running. Ultra Pirineu 100k.
Desde el año pasado (bueno desde más atrás siempre quise estar pero no me vi capaz hasta 2023), en el que estuve ya apuntada, todo el año preparándome para ello, pero tuve que ser baja debido al COVID de última hora; estaba soñando con participar en esta gran carrera.
Verla en streaming me hizo soñar con poder estar paseando por esos maravillosos paisajes de montaña pirenaica que tanto me gustan.
Tenía muchas dudas, y más después de haberme torcido un tobillo en CCC y no haberla podido acabar, muy a mi pesar. Pero he sabido darle la vuelta a una mala experiencia y a tener malas sensaciones y miedos para revertirlos a mi favor.
Iba a ser mi primera ultra tan larga, iba a ser la primera vez en mi vida que iba a correr tantos kilómetros.
Por ello no debía tener miedo, no había precedentes, había que salir a dar lo mejor de mí y ver qué pasaba.
Siempre tenemos objetivos, y nos los ponemos muy altos claro, nos gusta estar lo más alto posible del cajón.
Pero siempre me gusta ser objetiva y sabía que por mis entrenamientos y mi falta de experiencia, podría estar luchando por hacer unas 13horas (+-10min; o incluso más ya que en las ultras puede pasar cualquier cosa, unas malas sensaciones, una rozadura, un gel que te siente mal…etc etc etc. Y te puede tirar por tierra todos los tiempos y sueños que tenías).
Por eso quise salir a mi run run. Con mi RPE por tramos de carrera, sin presión de rivales pero sabiendo que había mucha tela que cortar. Y es que vaya nivelón nacional e internacional.
Daba comienzo la carrera a las 5:30 de la mañana. Yo sólo he corrido una vez en mi vida de noche, así que allá iba, a por otra experiencia más 😉

Corriendo de noche y con frontal, saliendo de mi zona de confort
Ver amanecer en el Niu d’aliga…qué lugar tan precioso, y es que la montaña ya lo es… pero yo soy de amaneceres. Me gusta madrugar pero por las tardes suelo ser de cerrar el ojo fácil jajaj
La afición que había allí a las 7:45 de la mañana me pareció flipante.Brutal!!
En la bajada después de caerme y de darme un golpe en el biceps contra un tronco que me dejó KO (y sin respiración), no había ni dado comienzo a la melé.
Mi cabeza iba fría, sólo pensaba en seguir en seguir, aguantar. En mi mente iba sólo la siguiente frase: “No pienses corre”
Y así fue.
Continué por los siguientes puntos, admirando el paisaje siempre que podía (no tanto como me hubiera gustado eso es cierto, habrá que volver con más calma :p)
Hablando con el público que iba a ver la carrera o hasta con los seteros (no creas que no iba yo mirando a los lados que si hubiera visto un ceps lo mismo me hubiera parado a cogerlo, no lo dudéis).
El avituallamiento de Serrat precioso, todo ese bosque me encantó…La subida a prat de aguiló, increíble…
Para haberla disfrutado más, ya os digo. Pero nada que no daban tregua y me iban chivando que las tenía más o menos cerca y claro, en una ultra todo puede pasar.
Y hasta que no se cruza la línea de meta, no hay nada dicho.
Llegando al avituallamiento de Gosol, solo pensaba en que tenía que parar al baño a hacer un pis y cambiarme el tampón. Sí, tengo esa suerte.
Y mira, qué queréis que os diga: no es una excusa ni las mujeres nos los inventamos. Es una realidad que está ahí (y por suerte), las que somos regulares y la tenemos todos los meses deberíamos estar contentas por ello.
Quizá me haga más lenta esos días, quizá me hiciera estar más cansada de lo normal, quizá me afectara de alguna forma, pero ¿sabéis una cosa? Para mí, sin salud no hay rendimiento porque antes que atleta soy mujer, soy persona.
Las carreras (cierto es) aún no están preparadas para esto. Por suerte mucha vergüenza no tengo y pude cambiarme en una “esquina” por el camino pero claro date prisa porque se te van…
Así continúe sin saber muy bien cómo iban ya que Ekaterina había salido poco antes que yo del avituallamiento.
Me encontré con unos chavales que iban entrenando y me dijeron que no la habían visto pasar, pero yo no la había adelantado y me intrigué porque no sabía qué habría ocurrido.
En el siguiente avituallamiento seguí adelante sin apenas parar (inciso, yo pensaba que esto de los ultras era parar en los avituallamientos, medio comer, seguir…pero os juro que paré menos que en una maratón o muy parecido…).
No me sentía mucho más competitiva y mis fuerzas estaban mermando. Cada vez me entraba menos comida y es que es normal, llevaba 9 horas de carrera y eso no es algo que haya hecho muchas veces.

Continué y en la bajada hacia Gresolet, sentí que me adelantaba alguien y era la rusa que bajaba tranquilamente y con mucha soltura. Intenté ir con ella pero mi cuerpo me dijo que mejor iba a lo mío.
Cuando llegué al avituallamiento de Vents de Cadí simplemente cogí agua y seguí adelante. La tenía muy cerca y me dijeron que ella iba muy cansada. Yo iba corriendo por algunas zonas pero aquí vino mi muerte: Els Empedrats.
Y es que lo pasé fatal: la gente de la maratón bajando por donde nosotros subíamos.
Agua hasta las rodillas que ya no podía ni esquivar, mis pies por el frío del agua empezaron a dolerme millones y no era capaz de dar dos pasos…se me hizo eterno.
Esa subida fue mi perdición, y creo que ahí deje de “jugar” a competir.
Intenté tomarme una barrita con cafeína, intenté continuar pero las piernas ya me fallaban y el dolor de pies era insoportable.
Después el siguiente tramo de subida más adelante se me hizo eterno y ya en la bajada final, tras hablarme sola, conseguí terminar como buenamente pude con todo lo que daba de mí pero contenta por poder el tiempo soñado pero sobre todo: por acabar mis primeros 100k.
Me parece flipante aún pensar en esa distancia: se me hizo hasta corto el camino.
De verdad que fueron pasando las horas pero en mi mente no lo hacían.
Cómo es de bello este deporte que hacen que se te pase el día entero sin enterarte y cómo es de fuerte la mente humana para ser capaz de aguantar tremendo cansancio dolor y demás para poder acabar con un objetivo.
Estoy satisfecha con el resultado y aunque qué voy a decir, me hubiera encantado hacer pódium, pero no es algo que dependiera de mí.
Hice un tiempazo que en el resto de años pasados lo hubiera sido pero está creciendo el nivel de las mujeres a pasos agigantados y deberíamos estar contentos por ello.
Podría contar mil batallitas de todo lo que te va pasando a lo largo de esas casi 13 horas que estuve corriendo, pero espero que os quedéis con esto:
Si haceis una ultra, prepararos bien física y mentalmente porque vais a sufrir os va a doler de todo y más, pero cuanto más “fuerte” seais, mejor llegareis.
Muchas gracias a todos los caminantes que se paraban a animar, para los seteros, y las familias que vinieron a darnos unos aplausos, a los voluntarios, a los avitualladores, a los compañeros con los que me fui cruzando por el camino, a los cámaras y a todos los que estuvieron en esta fiesta del trail.
Gracias por estas horas mágicas.
Tiempo de relax y de disfrutar de otras cosillas.



