LOS CORREDORES SOMOS PERSONAS

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Hola de nuevo, cuanto tiempo sin pasarme por aquí. Ya hacia muchos meses que no me dedico un rato para contaros mis andaduras. Si me seguís en redes, podéis haceros una idea del por qué. Si no, ya os lo cuento.

Desde enero, he tenido ciertas molestias en el tibial-peroneo, que me permitían correr en un principio, dejándome entrenar en corto (aunque con mucho dolor), hasta marzo, algo que aproveché para hacer entrenos con mucha intensidad.

Cuando volví de los mundiales de snowrunning, además de las molestias, cogí una gripe que me mantuvo parada una semana, lo bueno es que estas molestias disminuyeron.

 

Y como a perro flaco todo son pulgas (o eso dicen), cuando a mediados de marzo quise volver a los entrenos, un dolor muy fuerte en el dedo gordo y zona del empeine, me dejó fuera de juego hasta ahora, las descompensaciones traen estas cosas.

Llevo un mes sin correr, ahora estoy empezando a dar mis primeros pasos y no sabéis lo duros que han sido estos meses.

Empecé temporada en diciembre, después del parón obligatorio de 15 días sin correr como cada año. Y cuando me puse al lío, tuve unas sensaciones increíbles. En diciembre soñaba con una temporada genial, de mucho disfrutar y de mucho aprender.

Muchas carreras a las que quería ir, mucha ilusión puesta en cada una de mis salidas y de mis entrenamientos, un diciembre en el que las semanas de calidad y volumen eran una maravilla, quizá demasiado pronto para todo un 2024 por delante.

Me empezaba a encontrar como en mis mejores años, me recordaba mucho al invierno de 2021, mi mejor invierno de entrenos sin duda. Los recuerdos de mi victoria en Transgrancanaria, se me agolpaban en la mente.

Estaba muy motivada por los nuevos retos que venían.

Pero quizá esa motivación tan grande, me hizo que en una salida por la nieve, debí hacerme algo que no he sabido qué es, por más ecos que me hayan hecho y por más pruebas, (aunque realmente ya da igual).

Me negué ante la evidencia, seguí entrenando todo lo que pude, unos entrenos de calidad en los que me puse increíblemente rápida.
Pero la vuelta de los mundiales me trajo otra lesión y la sensación de que no quería volver a correr. No así.

NO me veía capaz de dar dos pasos, no me veía con fuerza para seguir con esto. No me sentía válida para este deporte.

Fueron momentos muy duros de los que me estoy recuperando.

Sé que este no es el momento para dejarlo, creo que hay Virginia con ganas para rato.

Pero somos personas como digo en el título.

Somos personas con sentimientos, con dolores. Y ahí me he sentido, en el fondo del abismo. En lo más profundo del Hades, ahí es donde estaba mi cuerpo y mi alma.

En estos meses, he estado de malhumor y siempre pagándolo con la gente que más cerca tengo (que por suerte, o por desgracia, no es mucha)

He tenido que desterrar fantasmas que volvían, mierdas que vuelven a la cabeza cuando más vulnerable eres.

He tenido que enterrar al síndrome del impostor que me decía que no merezco nada de lo que tengo.

He tenido que callar a las voces del TCA que me quieren volver a atrapar porque ahora estás lesionada y no mereces esa comida que te has servido en el plato.

He tenido que luchar con la identidad del deportista y ver más allá, ya que no soy sólo corredora, si no que soy mucho más en mí, como entrenadora, como dietista, como persona…

He tenido que reconectar y pensar si esto era lo que realmente quería en mi vida, seguir con el deporte o centrarme en mi trabajo de una vez.

Pensar si soy muy mayor, si se me va a pasar el arroz, si esta dirección era la que quería en mi vida…

En estos meses he vuelto a pensar en la Virginia que empezó a correr, en por qué lo hizo. He vuelto a reconectar con la montaña y lo que aporta (no sólo en la competición). Salir a caminar con bastones, viendo la nieve desde lejos ( y desde cerca que ya me he estrenado en el esquí de montaña al fin), viendo sendas por recorrer, paisajes increíbles, animales allá donde mirara en la inmensidad de la naturaleza…

Además, me he apoyado en grandes profesionales de la psicología deportiva, gente que esta muy preparada para ayudarnos en estos momentos, por favor, no dudéis en buscar ayuda, de verdad, están para esto y mucho más, ¡gracias mil!

Y he tomado la decisión de seguir adelante.

Me siento orgullosa de haber llegado donde estoy ahora, nada ha sido suerte sino fruto del trabajo.

Me merezco vivir esta vida que estoy llevando y seguir luchando por mi sueño.

Puede que haya piedras en el camino, puede que me caiga hasta el fondo del abismo; pero resurgiré de mis cenizas, mucho más fortalecida, porque lo que no mata te hace más fuerte o eso dicen.

Porque lo que tomas con decisión y ganas, con ilusión, con ganas de disfrutar… eso no puede fallar.

Momento de disfrutar de la vida, de la vida que quiero vivir, más vivir el momento.

Quiero abrazar a mi niña interior y dejarla salir. Quiero que vuelva a estar activa, disfrutando de esta vida con la que ella soñaba.

Y ahí estamos en ese camino.

Gracias a los que me echasteis una cuerda para subir de las llamas.

Un abrazo especial a @AlexTonus porque sin tus frenos no hubiera podido seguir caminando jejeje

 

 

 

 

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